Comprar en China

Cada vez está más cerca China. El planeta no está menguando, pero medida la distancia en tiempo, en capacidad de relación, en cercanía en el trato... cada vez están más con nosotros.
Cada vez entendemos mejor a nuestros vecinos de Asia. Y es que vivimos con ellos, van a nuestros colegios, les compramos el pan nuestro de cada día, la fruta, el menaje, y ahora también la tecnología, la decoración, la ropa...
Y nos estamos acostumbrando.
Ya sabemos que son gente seria. Saben ser amables con el cliente, aunque como vecinos no lo sean siempre tanto.
Se muestran serviciales, aunque tras esa sonrisa se adivina la inteligencia del que se sabe más listo que tú y no quiere ni que lo intuyas.
Son prácticos. Si ponen una tienda, su mayor inversión en el local suelen ser las estanterías de segunda mano. Pocas veces siquiera lo pintan.

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Dependienta china, seria y aburrida en su negocio de escasa inversión
Son respetuosos: el conflicto lo resuelven, en general, no creando un problema mayor.
Muchos tienen un carácter áspero. Aunque aquí difieren. Los hay que son más sociables, generalmente los que más tiempo llevan con nosotros, y los hay que no sonríen ni con chistes de chinas.
Este rasgo es quizás el que más nos choca, siendo famoso el español por requerir de cierta proximidad social incluso del que comparte un breve paseo en ascensor por primera y única vez en su vida.
Y es que, en general, siempre en general, no gastan una sonrisa o un saludo con quien no quieren negocio.
En estos casos me pregunto siempre por su infancia. Porque niños han sido, y como niños han tenido ganas de reír, jugar, desobedecer. Ganas que alguien, de manera organizada con otros muchos con las mismas intenciones, se ha empeñado en recortar, moldear y limitar, probablemente, e intuyo, sólo intuyo, al entorno del hogar.
Este empeño en hacerse más máquinas y menos emociones, es quizás lo que menos me atrae de esta cultura, y es que el hombre limitado a su eficacia y ajeno a sus emociones, es menos hombre y más artilugio. No nacimos para ser artilugios.

¿Máquinas o seres emocionales? ¿Qué queremos ser?
En cualquier caso, como sólo se vive una vez, voy a darme una vuelta por los hipermercados online de confianza, a ver qué puedo encargar para satisfacer mis ansias de posesión. Esta ansia que tampoco me enorgullece, pero que calma mi estrés y da gusto a mis sentidos.
Algunas tiendas de confianza en China: